Resumen

La tecnología es un actor central y complejo en el mundo contemporáneo, requiere del esfuerzo colaborativo de diversas áreas para su análisis y un espacio de diálogo para desentrañar su naturaleza y sus efectos; de ahí que la fenomenología de la tecnología puede proporcionar recursos para pensar la técnica en el ámbito humano. En el presente bosquejo intentaremos analizar si se produjo un deslizamiento del Dasein de estar‐en‐el‐mundo a estar‐en-la-técnica, o ¿el nuevo objeto técnico envolvió al Dasein? El objeto técnico que aceleró su llegada debido a la pandemia es el big data y la inteligencia artificial, a los cuales se los puede considerar, también, como objeto artístico. El poder oculto en esta nueva tecnología determina la relación del hombre con lo que es y requiere de nosotros otra relación con las cosas; requiere el desenvolvimiento del pensar meditativo y de un compromiso en algo que nos afecta. Dicho compromiso es una dimensión central en la relación.

Abstract

Technology is a central and complex actor in the contemporary world, requiring the collaborative effort of various areas for its analysis and a space for dialogue to unravel its nature and effects; hence, the phenomenology of technology can provide resources for thinking about technology in the human sphere. In this sketch we will try to analyse whether there was a shift of Dasein from being-in-the-world to being-in-the-technique, or did the new technical object involve Dasein? The technical object that hastened its arrival due to the pandemic is big data and artificial intelligence, which can also be considered as artistic objects. The hidden power in this new technology determines man’s relationship with what he is and requires of us another relationship with things; it requires the development of meditative thinking and a commitment to something that affects us. This commitment is a central dimension of the relationship.

Introducción

“¿Qué significa estar‐en…? Tendemos, por lo pronto, a completar la expresión añadiendo: estar‐en “el mundo”, y nos inclinamos a comprender este estar (54) en como un “estar dentro de…” Con este término se nombra el modo de ser de un ente que está “en” otro a la manera como el agua está “en” el vaso y el traje “en” el armario”. [1]

El objetivo es mostrar cómo la fenomenología y la filosofía de la tecnología se relacionan entre sí, para dicha tarea, tomaremos ejemplos de fenómenos contemporáneos; analizaremos cómo la fenomenología se relaciona con los nuevos fenómenos desde fuera de su marco inicial y dentro de un nuevo modelo actual que necesita una nueva relación marcada por la confianza. En el presente trabajo intentaremos analizar si se produjo un deslizamiento del Dasein de estar‐en‐el‐mundo a estar‐en-la-técnica, o ¿el nuevo objeto técnico envolvió al Dasein? El objeto técnico que aceleró su llegada, debido a la pandemia, es el Big data y la inteligencia artificial, a los cuales se los puede considerar, también, como objeto artístico. El poder oculto en esta nueva tecnología determina la relación del hombre con lo que es y requiere de nosotros otra relación con las cosas; requiere el desenvolvimiento del pensar meditativo y de un compromiso en algo que nos afecta.

El “estar en medio” del mundo, como absorberse en el mundo, es un existencial fundado en el estar-en. Con la pretensión de llegar a ver una estructura original del ser del Dasein, estructura inaprehensible mediante categorías ontológicas tradicionales. Por otro lado, es momento de preguntarnos ¿Solamente el Dasein “está-ahí”, con una manera propia de “estar-ahí” o la inteligencia artificial también “está-ahí” y con su propia manera? ¿La inteligencia artificial “está en medio” del mundo o es el Dasein que “está en medio” del nuevo mundo digital? ¿Este nuevo mundo digital es un mundo natural para el Dasein, o al contrario es un mundo artificial? Teniendo en cuenta que el Dasein comprende su ser como un cierto “estar-ahí” de hecho y dicho “carácter fáctico” del propio existir es ontológicamente diferente del estar presente fáctico de cualquier otra especie. ¿Esto es radicalmente diferente para una inteligencia digital que se muestra como una extensión de la inteligencia del Dasein? El carácter fáctico del factum Dasein es lo que se denomina facticidad del Dasein, dicho concepto de facticidad implica el estar-en-el-mundo de un ente “intramundano” ligado en su destino al ser del ente que comparece dentro de su propio mundo.

…el Dasein tiene, él mismo, su propia manera de “estar‐en‐el‐espacio”, la cual, sin embargo, sólo es posible, por su parte, sobre la base del estar‐en‐el‐mundo en cuanto tal. El estar‐en tampoco puede, por consiguiente, ser ontológicamente aclarado mediante una caracterización óntica, de modo que se pudiera decir, por ejemplo: el estar‐en un mundo es una propiedad espiritual, y la “espacialidad” del hombre es un modo de ser derivado de su corporalidad [Leiblichkeit], la que a su vez está siempre “fundada” en la corporeidad física [Körperlichkeit]. [2]

La comprensión del estar-en-el-mundo como una estructura esencial del Dasein hace viable la intelección de la espacialidad existencial del Dasein; en cuanto a su facticidad, el estar-en-el-mundo se ha fragmentado en una multiplicidad de formas como, por ejemplo, producir, cuidar, cultivar, emprender, interrogar, contemplar, etc. Estas formas tienen un estar-en en modo de ocuparse.

El “estar en medio” del mundo como un absorberse en el mundo, es un existencial fundado en el estar-en; de ahí nuestra interrogación acerca de si el Dasein se deslizó de estar‐en‐el‐mundo a estar‐en-la-técnica o ¿el nuevo objeto técnico envolvió y empapo al Dasein? Si dos entes que están-ahí dentro del mundo y que por sí mismos carecen de mundo, no pueden tocarse, ninguno de ellos puede “estar junto” al otro; ¿La inteligencia artificial carece de mundo? ¿O, llego para inaugurar otro mundo?

Si bien el Dasein tiene su propia manera de estar-en-el-espacio que se relaciona con su propio estar-en-el-mundo; ¿Cómo se sitúa el Dasein en un mundo con espacio extendido producto de una realidad ampliada digital? Dicho espacio extendido podría reconsiderar la relación sujeto-objeto o, por el contrario, dicha reconsideración podría encubrir la constitución fundamental de Dasein, aunque esto sería incomprensible, puesto que el Dasein dispone de una comprensión de ser acerca de sí mismo. Por otro lado, sabemos que la interpretación externa y formal del mundo conduce a entender el conocimiento como una relación entre sujeto y objeto, pero con la llegada de la inteligencia artificial y de los nuevos objetos técnicos como los datos, se podría producir un deslizamiento que nos remite a la inquietud de si los nuevos objetos técnicos pudieran haber envuelto al Dasein y al mundo. Entonces, ¿El mundo digital es un fenómeno?, ¿Qué significa describir el mundo artificial-digital como fenómeno? ¿Los fenómenos digitales se pueden mostrar como ente dentro del mundo? ¿Se hace necesario volver a enumerar lo que hay en el mundo? Casa, hombre, valles, espacio digital, big data, datos, red de datos, inteligencia artificial, fenómenos cuánticos. ¿Es posible describir el aspecto de los nuevos entes y narrar lo que ocurre entre ellos y con ellos? El fenómeno, en sentido fenomenológico, es lo que se muestra como ser y estructura de ser; entonces describir el mundo significa mostrar en conceptos el ser del ente que está-ahí dentro del mundo. Pero, los entes dentro del mundo son las cosas naturales y dotadas de valor, ¿Cómo mostrar fenómenos cuánticos? ¿Cómo mostrar el ser del ente dentro de un mundo digital? ¿La fabricación humana es tan optima que se vuelve difícil diferenciar lo artificial de lo natural? ¿Lo digital puede transformarse en natural?

Mundaneidad es un concepto ontológico que se refiere a la estructura de un momento constitutivo del estar-en-el-mundo, dicho estar-en-el-mundo se nos manifiesta como una determinación existencial del Dasein, es decir, la mundaneidad es un existencial. Ahora bien, ¿La Digitaneidad es también un existencial? ¿La Digitaneidad se vuelve un concepto ontológico? El estar a la mano es la determinación ontológico-categorial del ente tal como es en sí, sólo hay lo a la mano a base de lo que está-ahí; el estar a la mano es el modo de ser del ente inmediatamente descubierto dentro del mundo, pero, la inteligencia artificial si está a la mano entonces también tiene como base de lo que está-ahí. ¿Cómo abordar la comprensión ontológica del fenómeno del mundo si los nuevos fenómenos son cuánticos o son fenómenos artificiales y digitales? ¿La inteligencia artificial, el big data, los artefactos artificiales, la realidad expandida y la realidad virtual son entes previamente supuestos?

Desarrollo

I

Fenomenología de la técnica y del artefacto: big data como objeto técnico

La fenomenología es la forma de aproximarse al mundo en términos de lo que se nos aparece: un intentar ir más allá de la tradicional distinción sujeto y objeto. La idea central de la fenomenología es que, si bien las cosas podrían existir en sí mismas, en cuanto pensamos en ellas se convierten en cosas para nosotros. Es decir, hay una intencionalidad en la que el sujeto y el objeto están siempre interrelacionados. A partir del hallazgo de los fenómenos cuánticos se hizo más fuerte la noción de un ensamble objeto-sujeto, y se volvió efímero el debate entre el internismo y el externismo mental. El planteo de que el cráneo no es el perímetro de nuestra mente, sino que la mente se halla extendida en el entorno, y el entorno es considerado condición necesaria para nuestros procesos cognitivos, transformó nuestra manera de percibir el tiempo, el espacio, la causalidad y la mundaneidad y ahora también la digitaneidad. La mente no se encuentra en un recinto amurallado, no es un proceso físico que tiene lugar en el interior de un organismo, sino que se integra en el mundo que la rodea. Los nuevos fenómenos se nos aparecen con una fenomenicidad absolutamente diferente y un status distinto a lo conocido, por lo que se hace necesario revisar la noción de fenómeno, de horizonte y de objeto técnico desde una hermenéutica expandida que aborde la multi-estabilidad de las cosas.

La técnica influye en nuestra concepción de mundo, de ahí la importancia de observar las relaciones que establecemos con los artefactos y con los datos. Entonces, se podría considerar a los datos como mediadores tecnológicos que ayudan a dar forma a quienes somos y nos dan un nuevo modo de acceder al mundo. Nuestra relación con el mundo se transformó, tanto los nuevos fenómenos como los objetos técnicos ayudan a dar forma a las acciones y prácticas humanas; éstos han cambiado el modo en que organizamos nuestra vida y ayudan a dar forma al “cómo” el mundo es percibido por nosotros; de ahí la importancia del análisis fenomenológico. El objeto técnico se vuelve parte de nosotros; humanos y datos formamos una unidad con intencionalidad que debe ser interpretada desde el contexto de nuestras experiencias. En dicho contexto interactúan artefactos, datos y humanos hasta fusionarse; esto produce una extensión de uno hacia otro, una expansión inmersiva y ampliada que unifica lo natural con lo artificial, desafiando el carácter de la existencia humana. El objeto técnico, por ejemplo, la big data desempeña un rol en todos los dominios de la vida, en cómo hacemos ciencia y como construimos conocimiento reflexivo; la big data nos rodea y transforma nuestra experiencia de mundo. Se produce un feedback plenamente nuevo, el resultado es un mundo distinto y un aparecer de las cosas con nuevas fenomenicidades que producen innovadores contextos necesitados de una nueva mirada ética, epistemológica, antropológica y metafísica. Todo ello funda una realidad tan nueva que visibiliza lo antes invisible y sugiere otra interpretación y otra percepción de las fuerzas; de esta manera se rompe la noción de aplicar materia a la forma y surge un nuevo significado de los datos. Los datos también son objetos técnicos. Vivimos en una realidad artesanal, una realidad que se va tejiendo y en el acto del tejido se va produciendo la superficie sobre la cual se puede aplicar una idea. De la musculación del tejido como lucha y alianza, como un juego de fuerzas desde la cual la materia deja ser, surge la cultura del bioartefacto, el cual abraza tanto lo artificial como al dato y al humano. Ya no corresponde la división de fuerzas porque desde un análisis fundamental, todas las fuerzas son un solo bloque que registra toda la información posible a modo de Blockchain. En el afán por comprender el mundo, el humano ha imitado a la naturaleza, ella está por todas partes; tal vez consigamos ponerla en orden, tenerla controlada y en su sitio, pero, en cuanto se le presenta la oportunidad, sale de entre los adoquines. De esta manera, hemos desarrollado la big data.

De este modo, la esencia de la técnica tampoco es en manera alguna nada técnico. Por esto nunca experienciaremos nuestra relación para con la esencia de la técnica mientras nos limitemos a representar únicamente lo técnico y a impulsarlo, mientras nos resignemos con lo técnico o lo esquivemos. En todas partes estamos encadenados a la técnica sin que nos podamos librar de ella, tanto si la afirmamos apasionadamente como si la negamos. Sin embargo, cuando del peor modo estamos abandonados a la esencia de la técnica es cuando la consideramos como algo neutral, porque esta representación, a la que hoy se rinde pleitesía de un modo especial, nos hace completamente ciegos para la esencia de la técnica. [3]

Fabricar útiles, aparatos, artefactos y máquinas, sus necesidades y fines pertenece a la técnica y la técnica es un instrumento. La técnica es un medio para fines, el punto central es manejar de un modo adecuado la técnica como medio; pero cuando en vez de un medio, queremos dominarla, se aprecia la amenaza de huida de la técnica del dominio del hombre. Pero, ¿Qué significa que la técnica sea un instrumento?

Un medio es aquello efectuado y alcanzado, para perseguir fines se emplean medios y donde prevalece lo instrumental también prevalece la condición de causa, es decir, la causalidad. Representamos la causa como lo que efectúa que algo acaezca de un modo y no de otro; pero la causa de algo es también responsable de ese algo; la técnica también es un camino para salir de lo oculto; la técnica desoculta la verdad. La técnica no es la única que desoculta, desoculta todo aquello que interpela al hombre, como, por ejemplo, meditar y agradecer hacen salir lo oculto. Todo lo que esencia, se mantiene oculto la mayor cantidad de tiempo; para que acaezca lo oculto, el hombre debe estar dispuesto a asombrarse incluso a encontrarse consigo mismo, pero también a no encontrarse.

¿Los artefactos tienen cualidades éticas y políticas? La cultura técnica actual puede juzgar la eficacia, la productividad y la forma de encarnar el poder. Si bien sabemos que no hay virtudes en los transistores, en los circuitos integrados, en la inteligencia artificial y en la big data; caemos en la mistificación de culpar a nuestras creaciones. En esta época debemos reflexionar si un desarrollo o invento pudo diseñarse de forma que produzca ciertas consecuencias. No deberíamos estar ciegos ante el diseño de nuestros artefactos, y para ello es necesario el desarrollo de políticas adecuadas que atiendan las necesidades de la mayoría y las minorías. De ahí la importancia de la pregunta por la técnica. ¿Podemos hablar de una interfaz entre las sustancias el mundo natural y la mente humana?

Technologies play such an important role in mediating human relationships, Latour argues, that we cannot understand how societies work without an understanding of how technologies shape our everyday lives. [4]

Si la cultura envuelve el universo de cosas materiales, transformando sus superficies, y la superficie de cada artefacto participa de la superficie de la materialidad; entonces la inteligencia artificial moldea nuestra cultura y nuestra cultura la desarrolla. Estamos ante la construcción de una superficie diferente por lo que la evolución, política y ética del artefacto será diferente. No hay dudas que el artefacto, inteligencia artificial, compromete a su creador.

Where the organism engages its environment in the process of ontogenetic development, the artefact engages its maker in a pattern of skilled activity. [5]

La big data y la inteligencia artificial como artefactos tendrán un proceso de autotransformación en el sistema de relaciones dentro del cual los artefactos entran en juego con el hombre, teniendo en cuenta que el hombre está involucrado en dicho artefacto digital. No hay dudas que, el artefacto inteligencia artificial y el artefacto big data, transformarán radicalmente nuestras vidas y nuestras sociedades; esta transformación será la más rápida y profunda que haya experimentado la humanidad. El humano debe prepararse para los desafíos inmediatos y especialmente para los impactos a largo plazo, de ahí la importancia de reformular las políticas públicas y la ética.

II

Fenómenos cuánticos y tecnologías integradas: nuevas fronteras tecno-éticas

Husserl quería superar la distinción sujeto objeto, reemplazar la subjetividad por la intersubjetividad y sustituir la noción de conocimiento por medio de la representación por la noción de conocimiento de ‘las cosas mismas’, que él llamó fenómenos. [6]

Los fenómenos cuánticos revolucionaron nuestra realidad provocando profundas reflexiones en Filosofía de las ciencias y también han estimulado la innovación tecnológica.

Los fenómenos cuánticos o acontecimientos son la forma en la que se despliega la vida, como ejemplo, podríamos mencionar la fotosíntesis, la respiración, la migración aviar, los latidos del corazón. Cuando hablamos de acontecimiento nos referimos a la irrupción de una novedad que estuvo limitada a lo sensible. De ahí, que haya sido ignorada en cuanto a lo que es realmente, y sobre la cual se aplicó el procedimiento tradicional otorgándole una fenomenicidad que no le es propia. Son fenómenos salvos e ilesos de materia, lejos de lo dado intuitivamente con una deficiencia y ausencia de concepto. Como tales, los fenómenos cuánticos interpelan cuestiones trascendentales y muestran que todo gran descubrimiento científico provoca un eco estremecedor en Filosofía. Como ejemplo, podríamos mencionar los fenómenos de superposición, entrelazamiento, no localidad y efecto túnel. Dichos fenómenos tratados desde la fenomenología requieren: 1) hacer epojé (poner entre paréntesis lo evidente, suspender el juicio), no es negar sino suspender; es la trascendencia del mundo la que está en suspenso y esto tiene que ser validado por la conciencia; y 2) hacer reducción, es decir reconducción, volver al ámbito originario y reconducir los fenómenos a los orígenes donde se dan. El retorno a las cosas mismas implica que “la intuición originariamente donante sea una fuente de derecho del conocimiento” (Marion, 2011, p. 25), lo que amplifica los conceptos y permite hablar de intuición categorial e universal, de la primacía incondicionada de la donación del fenómeno. Hacer reducción es llevar los fenómenos al suelo originario donde ellos aparecen, donde los fenómenos se constituyen como objetividades prescindiendo de si tienen correlato con la realidad. Esto reconfigura el mundo y al sujeto; razón por la cual a los fenómenos cuánticos o acontecimientos no se los puede comprimir en el paradigma estándar. La incorporación de la tecnología a este cuadro de reflexión profundiza aún más la tarea de la Filosofía de las ciencias, de la Filosofía de la tecnología y de la Filosofía de la naturaleza. Se intenta dar una solución integrando elementos, modelos y técnicas. De esta manera, surgen las tecnologías integradas: realidad virtual, realidad aumentada, realidad inmersiva, realidad mixta, o virtual reality painting, entre otras. Las tecnologías integradas permiten mostrar en la praxis lo que parecía imposible de visualizar, como la no-localidad (“acción fantasmal” según Einstein). Esta refiere a cómo los fotones entrelazados se afectan entre sí sin importar la distancia, ya que forman un solo medio dándose una sincronización entre ellos, es decir, la reacción es global. Tal puesta en práctica se puede observar en “Microsoft has a wild hologram that translates HoloLens keynotes into Japanese”. Las tecnologías integradas encuentran el ambiente propicio para desarrollarse desde una renovada fenomenología, ellas son la condición de posibilidad donde priman e interactúan las ideas nuevas. En la renovada fenomenología, la riqueza está en las ideas, en la forma de originarlas y en la sinapsis colectiva que llevaría a la humanidad a dar un gran paso en la evolución.

Desde la fenomenología y las tecnologías integradas, nos llegan un cúmulo de soluciones a asuntos no resueltos por la ciencia estándar. Se plantea una dimensión diferente que no podemos evitar considerarla por su transformadora relación entre la filosofía, las ciencias, la filosofía de las ciencias y la filosofía de la tecnología. De dicha transformación emergen múltiples realidades que requieren un contrato social actualizado. Contrato que se cristaliza en un modo distinto de entender la sinapsis de ideas y de conocimientos, entendidos éstos como un modelo en formato de red neuronal en el cual las interacciones producen un aumento colectivo de inteligibilidad. Este contexto tiene resultados tecno-éticos nuevos, ya que se da un desplazamiento de fronteras. ¿Y si en vez de devenir la tan temida deshumanización, lo que llega es inteligibilidad de la real conexión entre los humanos con la naturaleza? ¿Y si lo que llega es comprensión de aquello que la ciencia no puede dar porque sus teorías no abarcan a los nuevos fenómenos? ¿Y si las tecnologías integradas en vez de controlarnos nos liberan de prejuicios? ¿Por qué nos infunden desconfianza hacia lo que somos capaces de fabricar? Confiar que el humano pueda hacer un giro cognitivo para acceder a un estado superior de raciocinio y empatía que permitan diseñar un mundo completamente nuevo es altamente positivo, óptimo y posible.

Ahora bien, la incorporación de la fenomenología al análisis de la tecnología proviene de Heidegger, hemos intentado mostrar cómo la filosofía de la tecnología y la fenomenología se relacionan estrechamente. Esta relación, viene a recuperar el ser corpóreo de los hombres situados en el mundo natural y en un mundo virtual. Ante el acelerado desarrollo de la big data y de la inteligencia artificial, utilizando ambos principios cuánticos, nos vemos en la necesidad de una política, un lenguaje y una ética; los países e investigadores deben actuar como uno solo para aprovechar las numerosas oportunidades y abordar los desafíos de una manera competente y regulada para el futuro, futuro en el que se ve involucrado los derechos fundamentales del humano.

…la importante función de la expresión lingüística escrita y documental consiste en que hace posible las comunicaciones sin dirección personal inmediata o mediada; esto es, por así decirlo, la comunicación se vuelve virtual. A través de esto, la relación del hombre con la comunidad es elevada a un nuevo nivel” (Husserl, 1970: 360-361). [7]

La tecnología modifica la comunicación lingüística y este cambio produce una transformación en la vida, la inteligencia artificial, así como el bastón del ciego, extiende el radio de alcance y visión. Heidegger muestra cómo un martillo está incorporado como elemento que forma parte de quien usa. Así, la inteligencia artificial y la big data son componentes dentro de un contexto de uso, una fuente de recursos para propósitos humanos; de ahí la importancia de su regulación dentro de una ética. El marco fenomenológico analiza las interrelaciones entre humanos dentro de un cierto paisaje, hay casos (fenómenos cuánticos) en que solo podemos tener conocimiento con la mediación de la tecnología, son casos en los cuales el fenómeno está más allá del rango cara-a-cara, fuera de nuestro alcance directo; en estos casos obtenemos evidencia instrumentalmente mediada.

Por otro lado, la evidencia para ser tal debe tener en cuenta la incorporación humana y traducir la evidencia a lo humanamente visible; así, el fenómeno se vuelve disponible en imágenes y en datos, es decir el fenómeno se vuelve accesible. De esta manera, la fenomenología sitúa a la ciencia dentro del mundo de la vida, mientras que la tecnología es instrumento mediante la cual nos relacionamos con el mundo, con la naturaleza y con nosotros mismos.

Cierre

Al Dasein existente le pertenece el ser-cada-vez-mío como condición de posibilidad de propiedad e impropiedad. El Dasein existe en uno de estos modos, y estos modos son determinaciones de ser del Dasein; deben ser comprendidas sobre la base del estar-en-el-mundo. Dicha expresión, estar-en-el-mundo, indica el tipo de fenómeno sin perder de vista el fenómeno completo con su triple enfoque: en-el-mundo, estar-en-el-mundo, estar-en. Si se destaca un momento, también se destacarán los otros.

Lo que amenaza no es la técnica sino la posibilidad de hacer salir lo oculto más originario, y que le sea negado experienciar la reflexión de una verdad más inicial. La pregunta por la técnica es la pregunta por la constelación en la que acaece el hacer salir lo oculto y el ocultamiento de la verdad. El análisis de objetos artísticos que realiza Heidegger es un ejemplo de buena tecnología, tanto lo técnico como lo artístico son objetos que pertenecen al proceso denominado téchne o póiesis, y son producidos para revelar un mundo; es decir para desocultar la verdad. Para Heidegger la solución a tomar, en la era de la técnica, es tener en cuenta que ella se encuentra en el arte. Es de importancia recordar que las tecnologías no son objetos como tales, ellos se vuelven medios por los cuales los humanos se relacionan con el ambiente, las tecnologías son contextuales y pertenecen a un sistema de referencias; su esencia, el emplazamiento es un desocultamiento del mundo y una apertura que reúnen un mundo.

Pero si consideramos la esencia de la técnica, experienciaremos la estructura de emplazamiento como un sino del hacer salir lo oculto. De este modo residimos ya en lo libre del sino …[y] si nos abrimos de un modo propio a la esencia de la técnica, nos encontraremos sin esperarlo cogidos por una interpelación liberadora (Heidegger PPT). [8]

La técnica es un modo de ver, un modo de revelar un mundo; de ahí la importancia de una apreciación más compleja, de nuestro modo de vida textuado tecnológicamente, esta profundización incluye la política de los artefactos; política que debe tener en cuenta la pluralidad de culturas camino este que nos conduce a un mundo global.

¿La tecnología actual como inteligencia artificial y big data pueden llegar a crecer por su propia voluntad?

Así como una forma orgánica es generada por el despliegue del campo morfogenético, así la forma del artefacto se desarrolla dentro de lo que he llamado un campo de fuerzas. Ambas clases de campos atraviesan la interface que se desarrolla entre el objeto (organismo o artefacto) y el ambiente, el cual, en el caso del artefacto, incluye críticamente a su “hacedor”. Donde el organismo acopla su ambiente en el proceso de desarrollo ontogenético, el artefacto acopla a su hacedor en un patrón de actividad habilidosa. [9]

Bibliografía

-Heidegger, M. (1994) La pregunta por la técnica. Trad. Traducción de Eustaquio Barjau en Heidegger, M., Conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, Barcelona,

-Heidegger, M. Ser y Tiempo. Cap. II: El estar‐en‐el‐mundo en general como constitución fundamental del Dasein. § 12. Bosquejo del estar‐en‐el‐mundo a partir del estar‐en como tal.

-Ihde, D. Desromantizar a Heidegger. Trad. Luciano Mascaró. Fuente: Heidegger’s technologies, Fordham university press, New York, 2010.

-Ihde, D. (2005). La incorporación de lo material: fenomenología y filosofía de la tecnología. Stony Brook University, Estados Unidos.

-Ingol, T. (2000). Haciendo cultura y tejiendo el mundo. Traducción: Andrés Laguens, 2009.

Fuente: Culture and Weaving the World, en: Matter, Materiality and Modern World, P. M. Graves Brown, ed. Routledge, Londres, pp. 50-71.

-Latour, B. (1992). Where Are the Missing Masses? The Sociology of a Few Mundane Artifacts. In Shaping Technology-Building Society. Studies in Sociotechnical Change, Wiebe Bijker and John Law (editors), MIT Press, Cambridge Mass. pp. 225-259, 1992 [new expanded and revised version of article (35). Republication in the reader Johnson, Deborah J., and Jameson M Wetmore, eds. Technology and Society, Building Our Sociotechnical Future. Cambridge, Mass: MIT Press, 2008.

-Winner, L. (1985). ¿Tienen política los artefactos? Versión castellana de Mario Francisco Villa. Publicación original: Do Artifacts have Politics? (1983) en: D. MacKenzie et al. (eds.) The Social Shaping of Technology Philadelphia. Open University Press.

Heidegger, M. Ser y Tiempo. Cap. II: El estar‐en‐el‐mundo en general como constitución fundamental del Dasein. § 12. Bosquejo del estar‐en‐el‐mundo a partir del estar‐en como tal, pág. 63.↑

2 Heidegger, M. Ser y Tiempo. Cap. II: El estar‐en‐el‐mundo en general como constitución fundamental del Dasein. § 12. Bosquejo del estar‐en‐el‐mundo a partir del estar‐en como tal, pág. 65.

3 Heidegger, M. (1994) La pregunta por la técnica. Trad. Traducción de Eustaquio Barjau en Heidegger, M., Conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, Barcelona, pág. 1.

4 Latour, B. (1992). Where Are the Missing Masses? The Sociology of a Few Mundane Artifacts. In Shaping Technology-Building Society. Studies in Sociotechnical Change, Wiebe Bijker and John Law (editors), MIT Press, Cambridge, pág. 151.

5 Latour, B. (1992). Where Are the Missing Masses? The Sociology of a Few Mundane Artifacts. In Shaping Technology-Building Society. Studies in Sociotechnical Change, Wiebe Bijker and John Law (editors), MIT Press, Cambridge, pág. 345.

6 Ihde, D. (2005). La incorporación de lo material: fenomenología y filosofía de la tecnología. Stony Brook University, Estados Unidos. Pág. 154.

7 Ihde, D. (2005). La incorporación de lo material: fenomenología y filosofía de la tecnología. Stony Brook University, Estados Unidos. Pág. 156.

8Don Ihde, D. Desromantizar a Heidegger. Trad. Luciano Mascaró. Fuente: Heidegger’s technologies, Fordham university press, New York, 2010.

9 Ingol, T. (2000). Haciendo cultura y tejiendo el mundo. Traducción: Andrés Laguens, 2009, pág. 9

Fuente: Culture and Weaving the World, en: Matter, Materiality and Modern World, P. M. Graves Brown, ed. Routledge, Londres, pp. 50-71.