España es un país de gran tradición mariana y así se manifiesta en su gran mayoría de celebraciones locales. Esto genera un rico ceremonial en torno a la Virgen.

En líneas generales, todo ceremonial tiene una serie de elementos a contemplar. Estos son el elemento espacio-temporal, el elemento personal y el elemento normativo.

El elemento espacio-temporal se divide en materiales (escenografía, mobiliario, decoración, símbolos, etc.), e inmateriales (música, olores, iluminación, efectos especiales, etc.), y su conjunción otorga las condiciones estéticas propias de cada acto.

El elemento personal hace referencia a la etiqueta o signos de identidad que individualizan, y al mismo tiempo socializan, a los participantes en un acto, como puede ser los ornamentos, la vestimenta o la gestualidad.

Finalmente, el elemento normativo comprende las reglas de ordenación espacial y temporal que rigen en los distintos ámbitos en que tienen lugar las ceremonias. Estas normas pueden estar legisladas o contempladas por la tradición y la costumbre.

Con motivo del centenario (1920-2020) de la coronación canónica de Nuestra Señora de Monserrate, patrona de Orihuela, quiero en estas líneas recoger unas pinceladas sobre el ceremonial, y en consecuencia el protocolo, que existe en torno a la Virgen de Monserrate de Orihuela. Para su redacción he contado con la colaboración de Gonzalo Montoya, secretario de la Muy Ilustre Archicofradía de Nuestra Señora de Monserrate.

La Virgen de Monserrate de Orihuela

La historia, y la tradición piadosa, nos descubre que en época visigótica Orihuela venera una talla de estilo románico que representa a una Virgen sedente con un Niño. Esta imagen recibe el nombre de Virgen de la Puerta, venerada en la iglesia de San Julián, junto a la puerta del Arrabal Roig de la ciudad, ubicación denominada actualmente con el nombre del Rabaloche.

Los oriolanos de aquella época, al igual que en la actualidad, tenían gran devoción a esta Virgen, motivo por el cual, en el siglo VIII, tiempo de la invasión musulmana, deciden esconderla por miedo a que fuera dañada o destruida. «Pasan los siglos de la ocupación islámica y en el siglo XIII, en el momento de la reconquista cristiana de Orihuela por Jaime I el Conquistador, ayudado por Alfonso X el Sabio, recuerdan los cristianos más mayores que sus antepasados hablaban de una Virgen de mucha devoción en tiempos previos a la invasión sarracena. Pero no sabían ni como se llamaba, ni donde estaba», comenta Gonzalo Montoya.

Primer plano de la Virgen de Monserrate. Fuente: M.I. Archicofradía de Nuestra Señora de Monserrate.
Primer plano de la Virgen de Monserrate. Fuente: M.I. Archicofradía de Nuestra Señora de Monserrate.

Finalmente, la búsqueda da sus frutos en el año 1306, y de esta manera, en verso, se narró el hallazgo en el año 1876:

Allá en el siglo catorce/de nuestra era cristiana era/un hombre á su hogar volvia/desde el campo de Orihuela;/y al llegar á su casita,/al pie de una erguida peña,/que parecía empinarse/solo para protejerla,/segun piadosa costumbre/de aquella creyente época,/se puso á orar de rodillas/gracias dando por su vuelta/á la que es reina del cielo/y consuelo de la tierra./Apenas sus oraciones/en el viento se esparcieran,/creyó escuchar el buen hombre,/oculto pero muy cerca,/el toque de una campana/que á su plegaria contesta./Absorto ante aquellos ecos/que juzgaba una quimera,/buscó en derredor, en valde,/pues, nada ve que le pueda/indicar cómo y de dónde/aquellos sonidos vengan. /Volvió á orar humildemente/pidiendo á Dios le digera/si era un aviso sagrado/aquella voz de la tierra:/y mas claro, mas vibrante/mas fuerte que la primera,/segunda vez resonaron/las misteriosas cadencias/de una campana, que herida/por mano invisible fuera./Con el corazón temblando/ante aquella dulce prueba,/y el pensamiento confuso/por tal misterio, comienza/á dar aviso de aquello/que ya á milagro tuviera./Acude la gente en masa/la autoridad va con ella,/y todos oyen absortos/salir como de la tierra/aquellos dulces sonidos,/aquella vaga cadencia/que una campana produce/cuando la oración recuerda./Llenos de fé y esperanza/caban con vigor la tierra,/y allá profunda, profunda,/á sus ojos se presenta/una campana que oculta,/como la concha á la perla,/como á la flor el capullo,/como el panal á la cera,/una imagen de la Vírgen/pura como una azucena,/hermosa como la dicha,/brillante como una estrella,/y mas gallarda y graciosa/que un ramillete de perlas./Gozosos los Oriolanos/se arrodillan ante ella,/y su adoración le ofrecen/y su protección impetran,/y alzan un modesto templo/donde trasladarse pueda,/y el nombre buscan mas puro/con que implorar á la excelsa/Virgen, que ha de ser entonces/el amparo de Orihuela, (1876, p. 6).

En referencia al nombre, Montoya nos narra que este se decidió a raíz de un sorteo con base a tres propuestas. Por un lado, la de los repobladores aragoneses que optaron por Pilar, la de los catalanes por Montserrat y los valencianos por Orito. El sorteo dio como ganador el nombre de Montserrat.

Sin embargo, el uso de este nombre supone el pago de un diezmo a los monjes benedictinos del monasterio de Montserrat de Cataluña. En consecuencia, los oriolanos presentan, alrededor de los años ochenta del siglo XV, un pleito ante la Santa Sede quien falla a favor de Orihuela. En respuesta se decide castellanizar el nombre y pasa a denominarse de Monserrate quedando «como una advocación propia de Orihuela, totalmente separada e independiente de la catalana», relata el secretario de la Archicofradía de Nuestra Señora de Monserrate que fue fundada en el año 1487, convirtiéndose de esta manera en la más antigua de Orihuela.

La devoción a la Virgen de Monserrate va aumentando tras el paso del tiempo hasta convertirse en el año 1633 en la patrona de las dos instituciones de la ciudad: el cabildo catedral y el consejo municipal. Montoya enfatiza que «este es el momento que comienza a ser patrona oficiosa de la ciudad. Y tanto aumenta la devoción que en el siglo XVIII don Juan Elías Gómez de Terán, obispo de Orihuela, construye todo un inmenso templo partiendo de la iglesia de San Julián, que será el actual santuario de Monserrate».

El 1 de agosto de 1919 la Virgen de Monserrate es declarada patrona canónica de Orihuela por la Santa Sede y así es coronada el 31 de mayo de 1920.

Elemento espacio-temporal: santuario, Gozos de Nuestra Señora de Monserrate y celebraciones

La imagen de la Virgen es encontrada en el año 1306 gracias a un hecho milagroso: «el tañido remoto y continuado de una campana se dejó oír durante tres noches consecutivas en un punto de la montaña al que acudieron los fieles y socavando en aquel sitio descubrieron la cueva en la que, debajo de una campana, apareció la imagen sentada en un trono, con el Niño en su mano, que a su vez, llevaba un pequeño pájaro entre sus dedos», (Montoya, 2020, p. 13).

En este lugar del hallazgo se construye una ermita, ubicación que también acogió la citada iglesia de San Julián.

Santuario de la patrona de Orihuela. Fuente: M.I. Archicofradía de Nuestra Señora de Monserrate.
Santuario de la patrona de Orihuela. Fuente: M.I. Archicofradía de Nuestra Señora de Monserrate.

En el año 1780, como consecuencia del estado ruinoso del templo, se decide realizar una nueva iglesia bajo el mandato del obispo de Orihuela, Juan Elías Gómez de Terán. Las obras finalizaron en 1807. Sesenta y seis años después, en 1873, la nueva iglesia es objeto de unas obras de restauración. Estas se repiten en 1940, tras la Guerra Civil, y en 1988.

Como vestigios de la antigua iglesia y ermita, en el Santuario de Nuestra Señora Monserrate se conserva el espacio en el que siglos atrás se veneraba a la Virgen y que hoy recibe el nombre de la Capilla del Hallazgo. «De hecho arriba de ese retablo es donde estaba el antiguo camarín de la Virgen que ahora pasa a presidir el altar mayor. Ese es uno de los retablos más antiguos de la Comunidad Valenciana», explica Gonzalo Montoya. También el Santuario custodia la pila bautismal de la Iglesia de San Julián, del año 1400.

En referencia a los Gozos de Nuestra Señora de Monserrate, texto de tradición oral, se trata de versos que «se interpretan por el denominado coro de los gozos durante la novena de septiembre, y que los oriolanos repetimos como jaculatoria en nuestro corazón ante cualquier adversidad», (Montoya, 2020, p. 16).

La principal devoción mariana de Orihuela es la dedicada a la Virgen de Monserrate, patrona de la ciudad. En consecuencia, son varias las celebraciones que a lo largo del año se organizan en su honor. «Entre ellas cabe destacar el mes de mayo dedicado a la Virgen, la novena de septiembre, la instalación del altar del Corpus Christi», (Boletín M.I. Archicofradía de Ntra. Sra. de Monserrate, 2012, p. 15).

Altar del Corpus Christi de la Virgen de Monserrate. Fuente: M.I. Archicofradía de Nuestra Señora de Monserrate.
Altar del Corpus Christi de la Virgen de Monserrate. Fuente: M.I. Archicofradía de Nuestra Señora de Monserrate.

En el mes de mayo, concretamente el día 31, se celebra el aniversario de la coronación de la imagen. Esta celebración acoge el paso de los infantes por el manto de la Virgen. Se trata de una tradicional ceremonia en la que los niños y fieles son «pasados» por el manto de la patrona.

También, con motivo de la solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo la Archicofradía de Nuestra Señora de Monserrate instala un altar eucarístico.

El mes de septiembre es el tiempo más festivo para la Virgen de Monserrate ya que en este mes se celebra la fiesta en honor de la patrona de Orihuela, concretamente el día 8. Los actos que se organizan son, por ejemplo, la romería, la novena, la ofrenda floral, el besamanto y la Eucaristía con presencia de las autoridades civiles y religiosas, personalidades y fieles en general.

El elemento personal: la vestimenta y las condecoraciones de la Virgen

La imagen de la Virgen de Monserrate está tallada y policromada, y se decide, a partir del siglo XVI, vestirla al estilo de la Corte de los Austrias, es decir, con mantos de tres piezas: peto, chaleco y manto.

«Podemos apuntar dos criterios que favorecieron esta costumbre. En primer lugar la piedad popular y la normativa eclesiástica imponían a la hora de vestir imágenes: decoro y calidad en las piezas que conformasen el ajuar de una imagen. Por tanto, no resulta descabellado pensar que se tomase como referencia las mejores prendas que se conocían en la época, las que vestían las reinas y nobles. En segundo lugar, también podemos hablar de un criterio iconográfico. A la hora de representar a la Virgen como la Madre de Dios, reina de cielos y tierra, la suntuosidad de las formas y tejidos con que se vestían colaboraban a resaltar la realeza de María»[1].

Manto de la Virgen de Monserrate en damasco verde y oro. Fuente: Mª del Carmen Portugal.
Manto de la Virgen de Monserrate en damasco verde y oro. Fuente: Mª del Carmen Portugal.

Actualmente, la virgen tiene quince mantos. La patrona de Orihuela suele ir vestida en comunión al tiempo litúrgico. Por esta razón, dispone de un manto blanco para Navidad y Pascua, de uno morado para Cuaresma y Adviento, otro azul para el mes de mayo y sus fiestas y también rosa. Este año, 2020, los fieles han regalado a la Virgen de Monserrate un manto de damasco en verde y oro, propio para el tiempo ordinario.

En referencia a las piezas de joyería de la Virgen, siempre viste la corona imperial, el ramo, la cruz pectoral y el medallón relicario de las camareras «que lleva dentro un pequeño documento con el nombre de todas las camareras vivas de la Virgen», comenta Gonzalo Montoya. El Niño porta el orbe y la corona.

Corona, ramo y rostrillo de la Virgen de Monserrate. Corona y orbe del Niño. Fuente: Mª del Carmen Portugal
Corona, ramo y rostrillo de la Virgen de Monserrate. Corona y orbe del Niño. Fuente: Mª del Carmen Portugal

Corona, ramo y rostrillo de la Virgen de Monserrate. Corona y orbe del Niño. Fuente: Mª del Carmen Portugal

En cuanto a las distinciones otorgadas a la patrona de Orihuela, las insignias que siempre luce son la Medalla de Alcaldesa Perpetua de la Ciudad y la Medalla de Oro de la Ciudad de Orihuela. También ha sido honrada, por ejemplo, con la Gran Cruz Laureada de San Fernando, la Cruz de la Orden de Isabel la Católica, la Encomienda de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén y con la Gran Cruz al Mérito Naval, esta última concedida por Antonio Manuel García-Molina Riquelme, coronel auditor del Ejército y actual presidente de la Archicofradía.

Montoya comenta que «es tradicional regalar a la Virgen joyas, bastones de obispos y de coroneles, sables militares o joyas personales que las camareras le van cambiando en las diferentes salidas».

El elemento normativo: rogativas y rituales

Por rogativa, en términos generales, se entiende aquella oración pública hecha para conseguir el remedio de una grave necesidad. Más específicamente, se definen como «rituales sempiternos adaptados al formalismo católico, los cuales combinan una serie de súplicas simbólicas, cuya función es solicitar a las imágenes divinas correspondientes que ayuden a solventar una situación de riesgo o catastrófica», (Cremades, 2017, p. 50).

La Virgen de Monserrate, como recuerda el secretario de la Archicofradía, es la protectora de la ciudad frente a los grandes peligros como «pandemias, calamidades, ataques bélicos». En este contexto hay que hablar de la rogativa pro serenitate.

Las inundaciones que sufre Orihuela son el motivo por el cual se realizan rogativas pro serenitate con la Virgen. Su ceremonial se puede leer en el conocido como Libro Verde de la sacristía de la catedral de la ciudad. Sus acciones principales son las siguientes.

Una comitiva formada por el cabildo catedralicio y por una comisión del ayuntamiento salen de la catedral dirección al santuario de Nuestra Señora de Monserrate, en donde, arrodillados, rezaban una salve a la Virgen en el altar mayor. «En el mismo momento el sacristán mayor tomaba la santa imagen que estaba en su altar y la acomodaba en medio del coche. Subían todos con las portillas abiertas y en cada una de ellas se colocaba un infantillo con un manual, mientras otros dos se situaban delante alumbrando», (Cecilia, 2015, p. 300).

De vuelta a la catedral, situaban a la Virgen en «las andas ayudado por los sacristanes menores y, cantando la letanía lauretana, salía la procesión hasta el puente, donde previamente se había puesto una mesa para colocar la imagen en el lado derecho. Cuando llegaba la procesión se cantaba la salve y tras decir el verso y la oración, el sacristán mayor se subía a una silla, bajaba el ramo de la Virgen que se enrollaba en una estampa de la misma, asegurándola con cuatro alfileres. Entonces se decía sub tum presídium semitonado y entretanto el Preste tomaba el ramo y haciendo una cruz con él y diciendo in nomine Patris lo arrojaba al agua de cara a la corriente. Terminado el acto cantando la misma letanía regresaba la procesión a la Catedral, donde se rezaba la antífona final como era habitual», (Cecilia, 2015, p. 300).

Documento con el ritual de la rogativa pro serenitate propia de Orihuela. Fuente: Mª del Carmen Portugal.
Documento con el ritual de la rogativa pro serenitate propia de Orihuela. Fuente: Mª del Carmen Portugal.

Documento con el ritual de la rogativa pro serenitate propia de Orihuela. Fuente: Mª del Carmen Portugal.

Otra ceremonia relacionada con la patrona de Orihuela es el ritual de la campana de los conjuros.

El conjuro es «un exorcismo, una lucha encarnizada de las fuerzas del bien contra las fuerzas del mal. Es un feroz combate que se libra sobre la ciudad y su huerta para defenderla y protegerla de todos los males que puedan causarle daño», (Mira, 2019, p. 159). Y para combatir estos males y amenazas, «la ciudad se proveyó de unas armas campaniles con las que hacer frente a las fuerzas malignas que la acechan y así poder conjurar con ellas todo tipo de adversidades», (Mira, 2019, p. 159).

Con esta finalidad, las campanas conjuratorias son fundidas y consagradas. En definitiva, la campana conjuratoria es «un instrumento sacramental que tiene una misión concreta y como tal la conserva la Iglesia, muy especialmente aquellas que son conjuratorias», (Mira, 2019 p.160)

En el caso de Orihuela, su campana de los conjuros se llama María de Monserrate y «era tradicional ante un peligro subir un manto de la Virgen a la torre de la catedral, hacer sonar la campana de los conjuros y bendecir con la cruz de la reliquia», recuerda Gonzalo Montoya.

Un momento del ritual de la campana de los conjuros con la presencia del manto de la Virgen celebrado en mayo de 2020. Fuente: M.I. Archicofradía de Nuestra Señora de Monserrate.
Un momento del ritual de la campana de los conjuros con la presencia del manto de la Virgen celebrado en mayo de 2020. Fuente: M.I. Archicofradía de Nuestra Señora de Monserrate.

El 1 de mayo de este año, con motivo de la pandemia COVID-19 se celebró el ritual para proteger a Orihuela. Un rito en el que junto a la campana conjuratoria también están presentes la Cruz de los Conjuros y un manto de la Virgen de Monserrate.

Bajo el repique de la campana de los conjuros, el deán de la Catedral con la Cruz de los Conjuros bendijo el horizonte en sus cuatro puntos cardinales y el manto de la Virgen fue expuesto en la torre como símbolo de protección bajo está súplica: «Bajo tu amparo, bajo tu manto, nos acogemos Santa Madre de Dios. No deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades. Antes bien, líbranos de todo peligro. ¡Oh, Virgen Gloriosa y Bendita!».

Bibliografía

Anónimo. (1876). Historia en verso de Nuestra Sra. de Monserrate, patrona de Orihuela. Orihuela, España.

Cecilia, M. (2015). El patrimonio cultural de la ciudad de Orihuela. Un modelo para la gestión integral de los bienes culturales (tesis doctoral). Universidad de Alicante, España.

Cremates, C. (2017). Rogativas pro pluvia y pro serenitate en la cuenca del Segura durante la PEH: información suministrada por el archivo diocesano de Orihuela. En A. Alberola. (Ed.), Riesgo, desastre y miedo en la península Ibérica y México durante la Edad Moderna (pp. 47-69).

Mira, M. (2019). Las campanas conjuratorias de la Catedral de Murcia. La voz de la torre. Cangilón. Nº 36, pp. 157-pp.174.

Montoya, G. (2020). Nuestra Señora de Montserrate. Patrona de Orihuela. Revista Mariana Universal Miriam. Nº 421, pp. 11-pp.16.

  1. https://www.cofradiastv.es/2015/06/las-primeras-virgenes-vestideras.html
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