Introducción.

Antes de iniciar cualquier explicación del tema, hemos de indagar que se entiende según algunos diccionarios, de entre los cuales hemos encontrado la siguientes definiciones:

  • Conocimiento de la civilización y costumbres de los pueblos orientales.
  • Predilección por las cosas de Oriente.
  • Utilización de recursos, motivos y temas procedentes de Oriente.

Se vincula claramente al s. XIX, aunque tenga precedentes anteriores, y con este siglo en el que se produce el triunfo de la burguesía capitalista y de los países imperialistas, especialmente de Inglaterra y Francia.

Hemos de aclarar que estos términos en infinidad de ocasiones se han cargado de contenido tanto favorable como desfavorable, prejuicios que hacen agrupar al término oriental todo lo que se quiera, según los intereses particulares. Aunque ya Edward Said definió el Orientalismo como “la aproximación occidental hacia Oriente, por medio del cual Oriente fue objeto de estudio, descubrimiento y práctica.

Además, el Orientalismo también ha sido y sigue siendo una moda que nos hace toparnos con lo desconocido y algo lejano, haciendo referencia a ideologías, creencias y concepciones religiosas, políticas y económicas contrapuestas a nuestro mundo occidental.

Por ello, el orientalismo es la representación que hace Occidente de Oriente y por lo tanto no es un retrato natural, sustituyéndose la realidad. A esto también hay que unir el componente exótico como aquello que es lejano, donde los espacios son enfrentados por ser “diferentes”; algo que ha hecho que autores literarios y con ellos pintores queden deslumbrados por la imaginación sobre Oriente, pagados por esa clase dirigente burguesa capitalista que se extendió por todo el Mediterráneo de forma económica.

El Orientalismo en España.

Dentro de algunas consideraciones europeas sobre España, la cual era considerada para algunos como parte de África debido al carácter e influencia islámica, nada más lejos de la realidad aunque la Península Ibérica haya estado ochocientos años bajo el Islám, hemos de decir que el Orientalismo tuvo poca proyección en el sentido de la influencia oriental en dicho país, aunque si tuvo repercusión el interés de España por África y la historia islámica del propio país.

La pintura orientalista.

La gran fuerza del tema oriental que se manifestó en los estudios científicos, literarios, y filosóficos tenía que tener proyección también en el arte de la época, especialmente y mayoritariamente en la pintura, naciendo de este modo la pintura orientalista que tiene su origen en el romanticismo.

El marco geográfico que representa la pintura orientalista se extiende por los países del Mediterráneo oriental y también aquellos del Mediterráneo occidental pero con influencia islámica, tales como Egipto, Tierra Santa, Líbano, Turquía, Siria, Grecia, Argelia, Túnez y Marruecos, entre otros.

Los temas de representación son variados, desde los objeto propios de dicha cultura (alfanjes, puñales persas, espadas de Damasco, vestidos bordados en oro, telas,…) situándose dentro de la pintura de historia ya sea islámica o bíblica queriendo representar dicho exotismo, también la Edad Media, campañas de Napoleón, los tópicos, leyendas, literatura, las guerras.

También aparece el concepto de poder, y no solo por las guerras y la lucha por la hegemonía dentro del mundo oriental, sino en la representación de esclavos (hombres y mujeres) a los que se ven sumisos a sus amos, representados frecuentemente desnudos en ambientes de crueldad y erotismos al mismo tiempo; presencia del harén, animales que no existen (evocando esa belleza idílica).

La contracciones también son representadas, podemos ver desde ricos palacios hasta desierto desolados a los que se le dota de cierta mitificación.

El cuadro orientalista se sitúa en escenas espectaculares donde el color es brillante, de tonos alegres para tratar de llegar al espectador.

Aunque la pintura orientalista se pudo adaptar a diferentes estilos, tales como: el academicismo, el romanticismo, el realismo, el simbolismo, el modernismo, el fauvismo y el impresionismo; donde podemos ver distintos géneros, como el ya mencionado histórico, el desnudo, el paisaje, etc; mezclándose en ocasiones entre ellos.

La pintura orientalista en España.

Como dijimos al comienzo, por parte de lo europeos la pintura de temática oriental realizada en España no fue considerada como tal por ellos, debido al prejuicio oriental que se tenía de este país debido a las leyendas y el atraso económico del propio país, dándose a entender que estaba impregnada de lo musulmán como si los artistas no se hubieran formado bajo las corrientes europeas; aunque los intereses de los pintores españoles orientalistas se movieron dentro del marco europeo.

Por ello, se ha de decir, que la pintura orientalista española obedece y responde a los presupuestos básicos del movimiento romántico europeo, representándose escenas de diferentes contenidos propios de la corriente que estamos estudiando.

Artistas orientalistas españoles:

Joaquín Espalter y Rull.

Cultivando la pintura decorativa junto con el retrato, destacó por sus temáticas histórica y religiosa. Comenzó sus estudios en la Escuela de La Lonja de la ciudad condal y en la Escuela de las Nobles Arte de Marsella, además de otra formación en París. Tuvo influencia del nazarenismo y conoció en Italia a los pintores primitivos. En España realizó numerosas obras, tales como el Techo del Salón del Teatro del Instituto, el Teatro del Príncipe, entre otras obras.

Las características de su pintura son: uso del dibujo académico, predominando este sobra la mancha, colores agrios y preferencia por temas melancólicos dentro de un marco atemperado aunque realista.

Pintó para el rey Francisco de Asís de Borbón donde vemos el orientalismo de su obra con un marcado carácter historicista entre los que destacan el “Suspiro del Moro o Boabdil al dejar Granada”, de 1854.

Joaquín Espalter y Rull

Joaquín puso al Último Emir de Granada en el centro, montado sobre un caballo blanco, donde discute con la Reina Aixa, su madre, señalando a la vez a la Ciudad de Granada. Vemos a los reyes musulmanes y a toda la corte ataviados con las ropas típicas islámicas.

Si nos fijamos bien, el paisaje es bastante parecido al que hay en el sitio real y esto se debe a que Espalter se desplazó a Granada.

Actualmente esta obra se encuentra en el Palacio Real de Aranjuez.

Mariano Fortuny Marsal.

Uno de los grande maestros de la pintura española del s. XIX tanto a nivel nacional como internacional, generando una gran cantidad de seguidores y discípulos. Empezó a formarse en la Escuela de la Lonja de Barcelona, donde se forjó su gran atracción hacia el dibujo para preparar los trabajos. Viajó a Italia en donde realizó numerosos trabajos que le dieron bastante prestigio, algo que propició que le encargasen pintar las campañas militares de España en el norte de África marcando su plástica y donde viajó para poder realizar las obras encargadas. De allí pasó a París, tras una estancia en Madrid, bebiendo del las directrices del mercado del arte internacional. Allí también conoció el orientalismo, que unido a sus experiencias del norte de África, terminaron de dirigir sus intereses pictóricos.

Viajó de nuevo a Áfrico y de allí pasó a Andalucía, en donde el mundo islámico le interesó cada vez más, como veremos ahora en algunas obras.

Al final, su obra se centró en una cierta verdad, acercándose a una pintura realista dond ele estudio de la luz se vertía sobre la vida diaria.

Entre sus obras destacamos:

“La Odalisca”, 1861. Museo Nacional de Arte de Cataluña.
“La Odalisca”, 1861. Museo Nacional de Arte de Cataluña.

En este cuadro, la protagonista es una esclava del harén del Gran Turco, una odalisca. La mujer completamente desnuda y tumbada con gran escorzo sobre un paño de seda. A su lado hay un músico tocando el laud. El ambiente está ensombrecido, proyectándose la luz sobre la imagen de la mujer para resaltar la sensualidad. También podemos ver objetos típicos musulmanes como un arcón, una bandeja de agua y una pica, entre otros objetos. Destacar las ropas del músico, típicas islámicas.

Fortuny usó toques de color rápidos, reforzó la intensidad de las tonalidades por medio de la luz y el color.

Manuel Gómez Moreno González.

Pintor, arqueólogo, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Granada, Presidente del Patronato de la Alhambra y el Generalife y de la Capilla Real, entre otros cargos, hemos de destacar aquí su labor como pintor.

Formándose como pintor en la Escuela de Bellas Arte de Granada y en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, posteriormente obtuvo una plaza de profesos en el Colegio de San Bartolomé y Santiago de Granada, a lo que sumó mas tarde las clases que empezó a impartir en la Escuela de Artes y Oficios del Asilo de San José y en la Escuela de Bellas Arte de Granada. Viajó a Roma para formarse donde realizó uno de los cuadros orientalistas más importantes de esta corriente en España; “ La Salida de la familia de Boabdil de la Alhambra”, en 1880, actualmente se encuentra en el Museo de la Diputación de Granada, realizado con dramatismo y tonalidades no exageradas.

Manuel Gómez Moreno González

En esta obra, los personajes se encuentra en la Sala de la Barca de la Ciudad de la Alhambra para disponerse a salir hacia el Patio de Comares por medio de una puerta con cortinaje rojo. Los servidores portan el equipaje y esperan a que la comitiva se ponga en marcha.

La escena está representada en dos planos. El plano de la izquierda donde se encuentra una mujer que tiene los brazos elevado como lamento por la entrega de Granada a los Cristianos, a la vez que hay dos hombre que se despiden abrazándose, uno de los cuales podría ser el mismísimo Boabdil representado de espaldas, y por último hay tres mujeres con gesto abatido, mientras que la esposa de Boabdil consuela a su hijo. Sobre una alfombra hay una mujer que observa la escena.

La reina Aixa, que aperece cubierta por un manto blanco, se dispone a salir de la sala con un gesto altivo, sereno y orgulloso, dirigiendo la mira a los cortesanos de la derecha.

Estos cortesanos ya se encuentra en el plano de la derecha, haciendo reverencia a Aixa y presentando gestos dramáticos, con la mirada baja.

La columna que apreciamos es el Mexuar (convertida en Capilla por su Altezas Los Reyes Católicos), el alicatado si es el del Patio de Comares, aunque también hay otros añadidos como la celocía. La solería de la sala crea gran profundidad y perspectiva al cuadro, al igual que los sirvientes que hay en el Patio.

Vicente López Portaña.

Valenciano de nacimiento, se formó en la Academia de San Carlos de Valencia, después se convirtió en pintor de la corte y ganó el primer premio del concurso de la Academia de San Fernando con su obra “Los Reyes Católicos recibiendo una embajada del rey de Fez” del año 1790, ubicado actualmente en la misma Academia. Asumió el academicismo de Mengs, recogiendo el sentido barroco y colorista en la composiciones, junto con el gusto por el dibujo con estudio previo de las pinturas. Desarrolló su obra en temáticas religiosas, histórica y profana.

El cuadro de “Los Reyes Católicos recibiendo una embajada del rey de Fez” es claramente orientalista, donde los Reyes Católicos reciben a los embajadores del rey de Fez que envía regalos de caballos, telas y jaeces entre otras cosas, para pedir la amistad y buen disposición para colaborar. En el lienzo vemos que la arquitectura no se corresponde con la realidad histórica ya que es claramente clásica al igual que los ropajes. La obra destaca también por la gran puesta en escena en la que el dibujo se presenta con gran agilidad con colores brillantes y donde el espacio está bien organizado.

Vicente López Portaña

Francisco Masriera y Manovens.

Escritor, orfebre y pintor. Como pintor cultivó el género del retrato y la pintura orientalista. Su formación comenzó en el taller de joyería de su padre, aunque pronto se decantó por la pintura, de forma especial en el retrato. Tras largos viajes por Europa, en Roma comenzó a realizar pinturas con tema orientalista.

El estilo de su pintura se caracterizó por la perfección del dibujo, una cuidad composición y una paleta llena de gran fuerza y luz, donde la fantasía y lo decorativo manifestaron  ese color galante. Forma de trabajar que quedó muy plasmada en sus obras, de forma especial en los retratos de mujeres, con grandes ornamentos y ricas ropas.

De sus obras debemos de destacar “Muchacha mora” de 1889, que se encuentra actualmente en una colección particular, donde vemos claramente las características que hemos descrito.

Francisco Masriera y Manovens

Bibliografía: 

  • Web Oficial del Museo Nacional del Prado.
  • Web Oficial de la Revista “Descubrir el Arte”.
  • Museo virtual de la Diputación de Granada.
  • Web Oficial de los Muses de Andalucía.
  • Web Oficial del Museo Nacional de Arte de Cataluña.
Print Friendly, PDF & Email